La salida con la la bici también es alucinante. Salimos muchísima gente junta. Los primeros kilómetros son un verdadero reguero de participantes. Muchos adelantamientos, momentos incluso de peligro. Mas o menos en el km 15, antes de ir a la soledad de la Queen-K, conseguimos ver por dos veces a nuestra hinchada. “En Hawai y con seguidores” … flipante … Muchas sonrisas y agradecimientos … Todavía la cosa no se pone fea.
A partir de aquí te metes en una carretera (La QueenKamea) durante 165km de ida y vuelta que se hacen interminables. El paisaje es desolador. Lava negra solidificada, cero vegetación, tu solo contra todo. La fila de participantes es alucinante. Se pierda la vista y la fila sigue. Tanto por delante como por detrás. A veces es imposible impedir el drafting, la cosa es tan igualada que al que pasas tú en un par de kilómetros te vuelve a pasar. Pero yo lo tenia muy claro, a veces tenia que frenar bastante para evitar ir detrás del que me adelantaba pero no quería arriesgarme a ninguna tarjeta. Hasta el kilómetro 70 vuelas… media cercana a los 40km/h. Pero al empezar a girar hacia Hawi, el viento empieza a soplar muy fuerte. Primero de costado y luego de frente. Se supone que es lo más duro.
El objetivo es llegar al punto de giro y aprovechar en ese momento el viento a favor. La verdad es que es impresionante. Te pones a rodar a casi 70km/h. Las ruedas de perfil suenan que da gusto, te llegas a recuperar del esfuerzo … o eso piensas … hasta que vuelves a enfilar la zona volcánica.

Bueno pues ya está … ahora solo toca terminar los 42,192 kilómetros y entrar por el arco de meta. Que fácil suena, que complicado es y que infierno nos esperaba.
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